lunes, 23 de abril de 2012

POR EL CIELO (soñado anoche)

Tere y yo ascendimos al mismo tiempo hacia el cielo montadas en nuestra isla de color verde. Una presencia masculina nos iba dirigiendo y, como suspendidas de algún hilo invisible en un escaparate, tomábamos la infusión. El vértigo de antaño había desaparecido y era muy agradable la visión que desde allí arriba se tenía del mar azul y sin olas.
La boda estaba cercana y el pisito, abarrotado de muebles y muy sucio de polvo, era el cobijo antes de llegar a la iglesia. La calle Sagunto era sucia y llena de rejas en las ventanas.
Mi traje era de color crema y cortito. La espalda al aire esperaba al novio que la besase por la noche.
De repente estábamos enfrente de los cuarteles de la Alameda, en Valencia. Los desfiles y fuegos artificiales se habían terminado ya.
Y mi traje de novia se encontraba todavía en el escaparate, a la espera de ser rescatado por una novia, pero no casadera.
La multitud vestía de blanco y parecía no advertir nuestra presencia. Mi compañero tenía tres caras: pero era siempre el mismo.
Buscándolo, llegué al cielo con Tere. Está muy gorda pero es fenomenal.
La sensación de espacio allí arriba, era exactamente igual que el paseo por la Alameda, llena de árboles grandes, pero con paredes blancas.
Las paredes de los cuarteles y de los puentes eran blancas. Y mi compañero, tenía tres caras.
Siempre era moreno y recuerdo muy bien dos de ellas. Una estaba cercana en el tiempo. La otra se encontraba en las fotos de los álbumes y era joven. La tercera, era un enigma.
Al final, Tere y yo decidimos que debíamos saltar a nadar un poco. > Uno, dos y tres: Zas!!!!!
Y bajando,bajando..... una sensación deliciosa; caminar, descender por entre las nubes y cogidas de la mano, Tere y yo, que está muy gorda, pero que no pesa en el aire. Debajo de nosotras: el inmenso mar que no tiene fin.

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