Este es el maravilloso recinto cibernético en el que odio, amor, pasión y locura se unen en una tremenda creación de poesía. La genial poetisa Mary Shelter se encarga de deleitarnos con sus versos de cordial locura; un tipo de poesía cruda, sincera y sin remordimiento alguno.
viernes, 25 de mayo de 2012
Parafraseando a Jardiel, tu y yo somos dos corazones sin freno ni marcha atrás. Y porque un día tu lo robaste para mí, pues yo tenía deseo de Jardiel. Tanto como amargura, la que siempre hace falta para llenar una página. Tanta como para poder saborear el humor que de su comicidad nace. Y al amparo de mi amargura lleno este pequeño vacío con tu recuerdo que ya quedará impreso en el epitafio de esta tumba que lleva nuestros nombres con una fecha. Y con una fecha por dentro admiro el pedacito de oro que siempre encerrará mi amor por tí, que sella una etapa... que finaliza con medio siglo de existencia... gracias, cielo... gracias por todo...
domingo, 20 de mayo de 2012
Paso la mitad del tiempo en las nubes.
Paso la otra mitad en el fondo de un gran pozo.
Pero siempre, siempre, odiando todo aquello que adoro.
Y ¿por qué?, me pregunto.
Porque te empeñas en presentar una cara vergonzosa, cuando Dios te ha otorgado una cara bella.
Y entonces me viene la tremenda tristeza y empiezo a buscarte entre las tinieblas de la noche de mi mente.
La luz que me guiaba en el pasado eran tus abrazos que despreciaba y me repugnaban.
Sin embargo el presente está lleno de vacíos que sólo lleno con lágrimas esparcidas por el blanco en forma de palabras.
Y cuando tomo la palabra mi odio se desparrama en forma de tinta....
Mis armas también se guardan en una caja fuerte que alguien denunciará al calor de una noche de otoño que parece anunciar el invierno solitario.
Y aquellos ojos ,que hundidos en el dolor ,me miraban fijamente después de haber perdido el juicio....
Y se volvían tras de mí sin saber el por qué.
Y todas aquellas preguntas que no tenían respuesta se me hacían insoportables.
Tan sólo odiando y despreciando a quienes me amaron parece encontrar alivio un corazón enfermo.
Cautivo del fuego cruzado entre el amor y el desamor.
Magníficamente coronado como el más solitario de los solitarios.
Hierática, aquella cara bella, anuncia una fealdad que se esconde y no puede...
Y el espejo le escupe el odio que ha escupido...
Y el soneto seguirá guardado en su caja fuerte... a la espera de unos oídos que se presten a escucharlo...
a la espera de unos ojos que se presten a leerlo... a la espera de otro tiempo que se contemporice con él...
a la espera de otro odio que se brinde a la venganza... a la espera de la eternidad que le libere de su prisión.
Y así, encerrado convive con el tiempo de las nubes... con el tiempo de la obscuridad y el frío del pozo...
Y así, encerrado, espera la liberación de mano de su amiga la venganza....
Y así el corazón seguirá enfermo de por vida, esperando la pistola que dulcemente le transporte hacia la eternidad...
Y así la muerte, que es lo contrario al amor, se apodera de la pobre vida de este corazón enfermo...
Y así se va suicidando lentamente la que un día poseyó una cara bella y un corazón enfermo....
Paso la otra mitad en el fondo de un gran pozo.
Pero siempre, siempre, odiando todo aquello que adoro.
Y ¿por qué?, me pregunto.
Porque te empeñas en presentar una cara vergonzosa, cuando Dios te ha otorgado una cara bella.
Y entonces me viene la tremenda tristeza y empiezo a buscarte entre las tinieblas de la noche de mi mente.
La luz que me guiaba en el pasado eran tus abrazos que despreciaba y me repugnaban.
Sin embargo el presente está lleno de vacíos que sólo lleno con lágrimas esparcidas por el blanco en forma de palabras.
Y cuando tomo la palabra mi odio se desparrama en forma de tinta....
Mis armas también se guardan en una caja fuerte que alguien denunciará al calor de una noche de otoño que parece anunciar el invierno solitario.
Y aquellos ojos ,que hundidos en el dolor ,me miraban fijamente después de haber perdido el juicio....
Y se volvían tras de mí sin saber el por qué.
Y todas aquellas preguntas que no tenían respuesta se me hacían insoportables.
Tan sólo odiando y despreciando a quienes me amaron parece encontrar alivio un corazón enfermo.
Cautivo del fuego cruzado entre el amor y el desamor.
Magníficamente coronado como el más solitario de los solitarios.
Hierática, aquella cara bella, anuncia una fealdad que se esconde y no puede...
Y el espejo le escupe el odio que ha escupido...
Y el soneto seguirá guardado en su caja fuerte... a la espera de unos oídos que se presten a escucharlo...
a la espera de unos ojos que se presten a leerlo... a la espera de otro tiempo que se contemporice con él...
a la espera de otro odio que se brinde a la venganza... a la espera de la eternidad que le libere de su prisión.
Y así, encerrado convive con el tiempo de las nubes... con el tiempo de la obscuridad y el frío del pozo...
Y así, encerrado, espera la liberación de mano de su amiga la venganza....
Y así el corazón seguirá enfermo de por vida, esperando la pistola que dulcemente le transporte hacia la eternidad...
Y así la muerte, que es lo contrario al amor, se apodera de la pobre vida de este corazón enfermo...
Y así se va suicidando lentamente la que un día poseyó una cara bella y un corazón enfermo....
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