martes, 31 de mayo de 2011

TRISTEZA MATUTINA

AMADO CRISTO:

El deudor te saluda
desde el empedrado busto
de su prisión.

Con las hojas decadentes
me revuelco en los excrementos de una pasión.

¡Sal de ahí ahora mismo!
¡Sal con tu espada hiriente!
¡Sal, o te mato ahora yo!

Epílogo:
"Mi alma no es mansión para
los viles espíritus que la pueblan"

1 comentario:

  1. Hay que ver cuanto potencial se derrocha en estas páginas sin un público digno que interprete estas insólitas palabras, que por desgracia el viento a su paso las arrastra a la incondicional mansión del olvido.

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