martes, 31 de mayo de 2011

BALADA DE NARCISO

Y, al igual que Narciso, yo me entretenía
mirándome en el estaque
mientras mi fiel Eco llamaba, sin cesar, a su amor.
¡Oh, caballero andante, que en aire te transformas
para llamar mi nombre sin parar.

Y las multitudes inquietantes lo repiten, al igual
sin reparar
que son ellas quienes
se creen originales en su llanto,
mientras tu vagas en tu amor.

Oigo tu voz sin ver tu cara,
y así te busco,
mientras mi arrepentimiento
se convierte en llanto obscuro.

Mi castillo está abierto
y tu caballo vaga por el bosque.

¡Oh mi caballero andante
ven y oye mi lamento sincero!

Vuelve a confiar
tu diadema
sobre mi testa
y veamos la luz
del sol cada mañana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario