viernes, 25 de mayo de 2012

Parafraseando a Jardiel, tu y yo somos dos corazones sin freno ni marcha atrás. Y porque un día tu lo robaste para mí, pues yo tenía deseo de Jardiel. Tanto como amargura, la que siempre hace falta para llenar una página. Tanta como para poder saborear el humor que de su comicidad nace. Y al amparo de mi amargura lleno este pequeño vacío con tu recuerdo que ya quedará impreso en el epitafio de esta tumba que lleva nuestros nombres con una fecha. Y con una fecha por dentro  admiro el pedacito de oro que siempre encerrará mi amor por tí, que sella una etapa... que finaliza con medio siglo de existencia... gracias, cielo... gracias por todo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario